“Cumplo con mi deber ciudadano”, con esa premisa en mente cada dos lunes en la noche Leticia Fernández moviliza todas las fuerzas que sus casi cinco pies le pueden dar y arrastra hasta la acera de su casa un gran dron azul que nada tiene que ver con sus afiliaciones políticas. Si bien el receptáculo le llega más arriba de la cadera, la carga no es pesada: papel, cartón, latas y quizás una que otra botellita de vino (evidencia, tal vez, de alguna noche bohemia) no son cosas que pesen mucho… aún menos cuando la causa es buena. Y es que Fernández, al igual que la mayoría de los residentes de la urbanización Hill Mansions sabe que al otro día, temprano en la mañana, aunque con alguna suerte no mientras todavía están durmiendo, pasará el camión de reciclaje a recoger lo que le hayan separado y así, aún sin llevar una sortija del Capitán Planeta, al menos habrán hecho lo suyo por salvar la Tierra.
Son 4.1 millones de toneladas de desperdicios sólidos las generadas en la “Isla del Encanto” anualmente, según el la edición disponible más reciente (2006) del Informe Final sobre las Tasas de Reciclaje y Desvío hecho por la Autoridad de Desperdicios Sólidos (ADS). Más de cuatro millones de basura que, a poco, hacen una tonelada por puertorriqueño a partir de las Estadísticas Vitales 2005 del Departamento de Salud que establecia la población del pais en 3, 894,855 personas para el 2004.
Aún con esto a cuestas, en un rincón de Cupey, esa pseudociudad indecidida entre urbe y campo, una comunidad desde hace más de diez años está haciendo algo por cambiar las estadísticas paso a paso. La suya es una crónica a ritmo lento, en la que el progreso suele tomar más de un año, ahogado entre papeles, que precisamente, se busca sean reciclados. Si bien en Puerto Rico se aprobó la Ley para la Reducción y el Reciclaje en 1992, no fue hasta tres años después, ante las insistencias de Yohana De Jesús, vecina de la urbanización desde sus inicios, que se empezó a gestionar el que esta comunidad ingresara al Programa de Reciclaje del municipio de San Juan. Reuniones de la Asociación de Dueños de Hill Mansions, votaciones de vecinos y cartas solicitando el servicio, se sucedieron sin mucho progreso, dejando como consuelo el ser parte de una lista de espera. Pues aún el entusiasmo no pudo contra la falta de fondos del programa, el cual sólo podía atender a un número limitado de personas, en oposición a servir a todo el municipio.
Mas poco más de un año después, en el 1996, Héctor Luis Acevedo, alcalde de San Juan para aquel entonces, les enviaba una carta dándoles la bienvenida al Programa al éste último haber superado la face piloto y entrar de lleno en funcionamiento bajo contrato con las firmas Browning-Ferris Industries of Puerto Rico, Inc. (BFI) y El Coquí de San Juan. “Fue bien fácil” comentó Fernández, “porque ya yo tenía la idea (del reciclaje)”, haciendo referencia a su conciencia ambiental y recordando la orientación sobre reciclaje dadas en la urbanización por la vecina Nitza González, quien trabajaba para BFI y voluntariamente gestionó la conferencia dada previo a entrar al programa.
Sin embargo, “al principio hubo mucho miedo porque la gente decía que iban a poner muchos zafacones y eso se iba a acumular y provocar pestes y todo tipo de cosas” expresó De Jesús. Mas al parecer el miedo fue superado, ya que en una mañana de recogido es usual encontrar entre 90 y 100 casas, de las 142 existentes, que han sacado afuera sus insignes drones azules, evidencia de la nueva compañía a cargo, Consolidated Waste Services Corp. (ConWaste); e incluso, alguna que otra canasta anaranjada, residuo que se reusa de los tiempos iniciales del programa. Por tanto, alrededor de dos terceras partes de estas familias reciclan.
Aun así, según el informe de la ADS citado previamente, La tasa de desvío o reciclaje en Puerto Rico es de 15.31%. De forma que de 4.1 millones de toneladas son 627, 233 las que se reciclan, aún cuando, segúnla misma agencia el 80% de los desperdicios sólidos que se generan son reciclables, dejando así camino por recorrer.
Fotos por: Diana Soto y Alberto Ramos
