Hoy día se habla mucho del llamado eco-turismo. Existen expediciones ha las entrañas de las cuevas, al fondo del mar, y a los montes más altos del mundo. La naturaleza se ha vuelto solamente un producto más en nuestro mundo comercializado y hay varias argumentos a favor de esta tendencia. Muchas de las organizaciones indican que están educando al público, que están creando conciencia sobre los daños que estamos incurriendo en nuestro planeta, etc…etc… Desafortunadamente en muchos casos la misma penetración de los seres humanos en estos habitats tan sensitivos son uno de los factores dañinos. El buceo en los arrecifes, por ejemplo, esta contribuyendo a la destrucción de la biodiversidad de estas areas, la exploración de las cuevas tambien esta introduciendo un factor extranjero a un ecosistema que es completamente auto sostenible pero muy sensitivo al cambio. En muchos casos las exploraciones dejan atrás muchas huellas: pitones y chapas para anclajes, sogas utilizadas para descenso, comida, y basura, entre otros.
Pero esto ahora esta cambiando, muchas de las compañías que se dedican a esta especie de negocio se están afiliando al movimiento “Leave no trace”. Esta es uno doctrina estricta hecho para aquellos individuos quienes se enfocan en las actividades puertas afuera para evitar el impacto de su presencia en la naturaleza. Puedes leerlos principios de esta doctrina aquí.


Este articulo bien escrito es un ejemplo del asunto
endemismo trasnochado discutido en mi obscuro
blog, e intensamente relacionado con el ecoturismo contemplativo del Fideicomiso de Conservacion, el Sierra Club y muchas instituciones que solo repiten
lo que se ha repetido desde siempre.
Nuestro medioambiente necesita personas con credenciales, que practiquen la horticultura pragmatica, teorica, de denuncia y critica.
Cuantas personas de cada cien practican el buceo,
tienen lanchas, van de caminata a los lugares
que compra el Fideicomiso, para ‘preservarlos’?
Contemplar el paisaje, especular sobre el calentamiento global es buen ejercicio para el salon. En la vida, la naturaleza es destruida por
los desarrolladores de vivienda, los bancos, la industria de la construccion diariamente sin que los que se preocupan por los mares lo vean,
aunque este frente a su instrumento para respirar y olfatear.
Por: Raul Feliciano el Noviembre 12, 2008
a las 12:29 pm